La Queimada es mucho más que una bebida: es un símbolo de la cultura gallega, un ritual que une historia, magia y gastronomía. Con su característico aroma a aguardiente, cítricos y un toque de azúcar, la Queimada ha acompañado durante siglos las fiestas populares, los encuentros familiares y las noches de verano, especialmente la Noche de San Juan, considerada la más mágica del año.
Este ritual no solo deleita los sentidos, sino que también fomenta la unión y la protección, ya que durante su preparación se recita el famoso Conjuro de la Queimada, destinado a ahuyentar los malos espíritus y atraer la buena suerte. La combinación de fuego, aroma y sabor convierte la Queimada en una experiencia multisensorial única, que permite a quienes la preparan y degustan sentirse conectados.
En este artículo descubrirás cómo preparar la Queimada, los ingredientes tradicionales y algunos consejos para disfrutar de esta tradición ancestral. Además, te contamos un resumen histórico del conjuro, para que comprendas mejor el origen y la magia que envuelve esta bebida tan especial.
¿Cuál es el origen del conjuro de la Queimada?
El Conjuro de la Queimada fue escrito por Mariano Marcos Abalo en 1967 en Vigo, durante una celebración de juegos florales en un barco atracado en el puerto. En su versión original, el texto no incluía referencias demoníacas; sin embargo, en 1974 se incorporaron figuras como Satán y Belcebú, representando la lucha contra las fuerzas del mal.
Recitar el conjuro mientras la Queimada arde crea un ambiente de misterio y tradición que ha perdurado hasta hoy, convirtiéndose en un símbolo de la cultura y de riqueza ancestral.
Cómo preparar la Queimada
Preparar la Queimada es sencillo si sigues los pasos tradicionales. Necesitarás:
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Azúcar
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Cáscaras de limón o naranja
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Granos de café
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Manzana o uvas (opcional)
Pasos para la preparación:
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Coloca el aguardiente en un recipiente resistente al fuego, preferiblemente de barro cocido.
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Añade el azúcar, las cáscaras de cítricos y los granos de café.
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Si lo deseas, incorpora trozos de manzana o uvas para aportar un toque frutal.
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Con cuidado, enciende la mezcla y deja que el fuego suba mientras remueves con una cuchara de madera.
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Recita el Conjuro de la Queimada mientras la bebida arde, invocando la protección y la buena fortuna.
⚠️ Precaución: realiza este ritual en un espacio ventilado y alejado de materiales inflamables.
Y lo más importante, toma nota del conjuro
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas; demos, trasnos e diaños; espíritos das neboadas veigas, corvos, pintegas, e meigas; rabo ergueito de gato negro e todos os feitizos das menciñeiras. Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas, lume da Santa Compaña, mal de ollo, negros meigallos; cheiro dos mortos, tronos e raios; fuciño do sátiro e pe do coello, ladrar de raposo, rabiño de martuxa, oubeo do can, pregón da morte... Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello. Averno de Satán e Belcebú, lume de cadáveres ardentes, lumes fatuos da noite de San Silvestre, corpos mutilados dos indecentes, e peidos dos infernales cus... Bruar da mar embravecida, agoiro de naufraxios. Barriga machorra da muller ceibe, miañar dos gatos que andan á xaneira, guedella porca da cabra mal parida e cornos retortos de castrón... Con este cazo levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e as meigas ficarán purificadas de tódalas maldades. Algunhas fuxirán a cabalo das súas escobas, para iren se asulagar no mar de Fisterra. Ouvide! Escoitade estos ruxidos...! Son as bruxas que están a purificarse nestas chamas espiritosas... E cando este gorentoso brebaxe baixe polas nosas gorxas, tamén todos nós quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamiento. Forzas do ar, terra, mar e lume! a vós fago esta chamada: si é verdade que tendes máis poder que a humana xente, limpade de maldades a nosa terra e facede que aquí e agora, os espiritos dos amigos ausentes compartan con nós esta queimada.
Búhos, lechuzas, sapos y brujas; demonios, duendes y diablos, Espíritus de las nublosas vegas, cuervos, salamandras y hechiceras; rabo erguido de gato negro y rodos los hechizos de las curanderas. Podres troncos agujereados, hogar de los gusanos y alimañas, fuego de la Santa Compaña, mal de ojo, negros maleficios; hedor de los muertos, truenos y rayos; hocico del sátiro y pata de conejo, ladrar de zorro, rabito de garduña aullido del perro, pregón de la muerte… Pecadora lengua de mala mujer casada con un hombre viejo. Averno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres ardientes, incendios fatuos en la noche de San Silvestre cuerpos mutilados de los indecentes, y pedos de los infernales culos… Rugir del mar embravecido, presagio de naufragios. Barriga estéril de la mujer soltera, maullar de los gatos en celo, melena sucia de la cabra mal parida y cuernos retorcidos de castrón… Con este cazo levantaré las llamas de este fuego que se parece al del infierno, y las brujas quedarán purificadas de todas sus maldades. Algunas huirán a caballo de sus escobas, para irse a sumergir en el mar de Finisterre. ¡Oíd! ¡Escuchad estos rugidos…! Son las brujas que se están purificando en estas llamas espiritosas… Y cuando este delicioso brebaje, baje por nuestras gargantas, también todos nosotros quedaremos libres de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento. ¡Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego! a vosotros hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, limpiad de maldades a nuestra tierra y haced que aquí y ahora, los espíritus de los amigos ausentes, compartan con nosotros esta queimada.
El Conjuro de la Queimada no es solo un acto simbólico: es una forma de conectar, de recordar nuestras raíces y creencias. Recitar el conjuro mientras se comparte la Queimada fortalece los lazos de amistad y comunidad, transformando cada encuentro en una experiencia única.
La próxima vez que prepares la Queimada, recuerda que no solo estás creando una bebida: estás participando de una tradición ancestral que combina magia, historia y sabor, y que mantiene viva la cultura.




